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SITUACIÓN ATIENZA EN EL MADOZ

Una visión de Atienza de mediados del siglo XIX. Pascual Madoz (1805-1870) fue un hombre polifacético que acometió la curiosa e ingente tarea de elaborar entre 1845 y 1850 un "Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus Posesiones en Ultramar". Gracias a su esfuerzo podemos conocer como eran nuestros pueblos hace más de 150 años.

ACCESOS
RELIEVE
CLIMA
AGUAS
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FAUNA
ECONOMÍA
POBLACIÓN

A continuación se cita textualmente lo que en la obra de Pascual Madoz se escribió referido a Atienza:

ATIENZA EN EL MADOZ (1845-50)

TRADICIONES
PUEBLOS
 
 
 

ATIENZA: Villa con ayuntamiento, cabeza del partido judicial de y arciprestazo de su nombre en la provincia de Guadalajara (11 leguas[1]), audiencia territorial de Madrid, capitanía general de Castilla La Nueva, diócesis de Sigüenza.

SITUACIÓN Y CLIMA: Se halla situada en la falda oriental de un cerro, combatida por todos los vientos, que atravesando las inmediatas sierras, hacen el clima frío y propenso a nieves y abundantes lluvias, pero bastante sano, pues no se padecen otras enfermedades comunes que catarros y pulmonías.

INTERIOR DE LA POBLACIÓN Y SUS AFUERAS: La rodea una muralla débil y casi ruinosa coronada a trechos por 15 torreones, la cual principia al norte del castillo del que se hablará, y formando un semicírculo va a enlazarse con otra por la izquierda de la puerta llamada de Guerra que hay en el mismo. Facilitan la entrada a la villa dos puertas denominadas la una de Antequera, y la otra Salida, antiguamente la Salada, por haber cerca una fuente de agua salobre. Cuenta la población 385 casas en lo general de dos altos, mala fábrica y escasa comodidad, distribuidas en 12 calles y varias callejuelas, todas pendientes, mal alineadas y de piso incómodo: la Plaza Mayor circuida casi por todos lados de soportales bajos y lóbregos, sobre los que hay dos galerías, una para el ayuntamiento y otra para el cabildo eclesiástico con sus respectivos escudos de armas, donde ven las solemnidades y festejos públicos ambas corporaciones: uno de los postes de dichos soportales es un cañón de hierro colocado de seis cuartas y un medio de longitud y cinco y medio y una pulgada de circunferencia; hallándose en la misma plaza una casa, en cuya esquina se ve un arco de piedra sillería de mucho mérito, porque estando al aire y sin punto de apoyo sostiene gran peso: una plazuela contigua a la anterior;  comunicándose ambas por el Arco llamado de San Juan, en la cual hay un arbolado de olmos y varios soportales; encontrándose en ella la casa municipal de fábrica antigua, en cuyo recinto existe el peso, la sala y archivo del ayuntamiento, y la del juzgado de primera instancia edificada en 1845; aunque bastante espaciosa esta casa no tiene más de notable que ocho columnas de piedra que sostienen el patio y un escudo de armas de bajorrelieve sobre un tarjetón de piedra encima de los balcones de la sala capitular, viéndose en los portales tendido otro cañón de hierro de la misma clase que el ya descrito, pero mucho mayor, pues tiene ocho cuartas y cinco pulgadas de largo. Hay también en Atienza cárcel pública bastante reducida y lóbrega, pero segura; pósito[2] de labradores cuyas existencias se reducen a créditos en su favor, estanco de tabacos, varias tiendas de ropas y comestibles, algunas posadas, entre las que merece notarse la llamada del Cordón, porque sobre la portada se nota un gran cordón de relieve en piedra sillar; una de sus ventanas es arqueada con una columnita en medio, y otra, queda frente a la calle adornada con varios relieves figurando ramajes de parra, y en su parte superior un escudo sin armas, a cuyos lados hay dos inscripciones góticas con dos llaves cruzadas debajo de cada inscripción: se cree que este edificio fue antiguamente tienda o almacén, donde los judíos daban salida a los artículos de comercio, asegurando algunos que sirvió de colegio: hay una escuela de instrucción primaria, frecuentada por 154 discípulos, cuyo maestro está dotado con 3.300 reales anuales, y casa para habitar, en la cual se enseña a leer, escribir, contar, y elementos de geografía e historia; cátedra de latinidad dotada con 700 reales anuales procedentes de una memoria, y 10 reales que mensualmente paga cada uno de los 7 discípulos que actualmente concurren a ella; un hospital construido por Doña Ana Hernández fuera de las murallas y cerca de la puerta de Antequera; es edificio espacioso, de figura cuadrangular con un hermoso patio y tres claustros; el uno bajo con 24 arcos de ladrillo; y el otro superior y cubierto; tiene una capilla adornada de media naranja con sacristía, y tribuna para los enfermos: en el centro de aquella existe una preciosa estatua titulada el Santo Cristo del Perdón, hecha en Madrid en 1753 por el escultor Luis Salvador Carmona, la cual admira a los inteligentes; representa a Jesús con los vestigios de la pasión marcados en su cuerpo; descansa arrodillado sobre un globo de una vara[3] de diámetro con el cuerpo un poco inclinado hacia abajo, los brazos separados con las manos en alto, ofreciendo a la vista de los espectadores las llagas de sus palmas y la cabeza coronada de espinas un poco levantada al cielo, donde parece que tiene fijos los ojos (Ahora se encuentra en la Iglesia de San Juan). En este hospital, llamado de Santa Ana, se recibe sin distinción a todo español o extranjero que padezca fiebre, sarna, tiña y demás enfermedades dichas de San Lázaro, y se asiste a los enfermos vergonzantes[4] de la villa en sus casas, dándoles hasta camas en caso necesario; hay también en el mismo un torno para recibir los niños expósitos[5], de cuyo alimento y educación se cuida hasta una edad regular. Las rentas de este establecimiento, emanadas de los antiguos hospitales de San Julián, San Lázaro, San Marcos, San Antón y San Galindo, consisten en 367 fanegas[6] con 3 celemines de trigo, 310 y medio de cebada, 30 de centeno procedentes de fincas y 3.623 reales de casas y censos percibiendo también en época anterior algunas sumas del fondo de bulas: según el presupuesto de gastos de 1844 resultaba un déficit de 20.319 reales, suponiendo que son necesarios para cubrir las atenciones 32.560 reales distribuidos en la forma que sigue: 12.000 reales para el gasto anual de los enfermos; 1.600 para ropa y otros utensilios, 1.500 para medicamentos; 1.000 para sueldos de facultativos; 3.000 a los enfermeros y mayordomo; 8.000 para lactancia de niños expósitos; 1.600 para cargas del hospital como misas, contribución, etc; 1.300 al culto y capellán, y 2.200 para gastos imprevistos. Por último 6 iglesias parroquiales tituladas La Trinidad, San Juan, El Salvador, San Bartolomé, San Gil y Santa María, de las que hablaremos con la debida separación.

IGLESIA PARROQUIAL DE LA TRINIDAD: Situada en la parte superior de la población al sur del castillo; se ignora la época en que fue fundada, si bien conforme a un asiento o nota que hay en el archivo de la parroquia de San Juan, parece que fue construida en 1537. Es un hermoso edificio de piedra de sillería cercado de un gran atrio y con una fuerte y elevada torre en su parte occidental; tiene dos portadas, una al sur con verjas de hierro, y la otra hacia el oeste. Su extensión interior es de 114 pies de largo, 30 de ancho y 35 de altura: consta de una sola nave sostenida por arcos de piedra en forma de ramos que figuran distintas cruces, descansando los arcos sobre 10 columnas cilíndricas metidas entre las paredes, y a continuación a la septentrional se haya la sala donde el cabildo eclesiástico celebra sus sesiones, y se conserva el archivo: hay seis altares, tres capillas, buena sacristía y un suntuoso coro con su órgano; facilitan el paso para las capillas arcos practicados en la pared del templo, y en una de aquellas se conserva la reliquia de espinas de la corona de Jesucristo, que fueron trasladadas a ella después de la supresión del Convento de San Francisco, donde antes existían desde el 24 de diciembre de 1402 que las entregó a los frailes D. Pedro de Rojas, marqués de Lanzarote, bajo ciertas condiciones aprobadas después por el General de la Orden; el coro de que se ha hecho mérito, está en la parte inferior de la iglesia sobre un soberbio arco de piedra de sillería, con balaustrada de piedra y asientos de nogal: en las paredes de la iglesia hay buenas pinturas en lienzo, sobresaliendo entre ellas la que representa el martirio de San Pedro. (Actualmente es un museo)

LA DEL SALVADOR: Existe entre la anterior y la iglesia de Santa María de que también hablaremos; es pequeña y no ofrece particularidad alguna, fuera de una elevada torre con antepechos de piedra: su techumbre, no ha muchos años construida por haberse quemado durante la Guerra de la Independencia, es de cielo raso con su media naranja. Aneja de esta parroquia es la iglesia de Bochones, arrabal de Atienza y la de Casillas, servidas ambas por un teniente que reside en éste último pueblo. (Actualmente es una casa privada)

LA DE SAN JUAN entre la plaza y plazuela; sirviéndole de torre el arco de su nombre, de que se hizo mérito. Ignorase cuando fue construido este magnífico y elegante edificio, de figura cuadrilonga, de 147 pies de largo, 81 de ancho y 72 de elevación: sus paredes exteriores se hallan sostenidas por 20 machones:  el tejado es doble, y comunican luz al interior de la iglesia grandes ventanas, cinco arqueadas en la pared del sur, otras tantas de igual clase al norte, y una circular hacia el oeste: debajo de esta última hay una portada para entrar en el templo, existiendo la principal en el lado del sur, consta su interior de tres naves sostenidas por 24 columnas cilíndricas de 39 pies de altura colocadas en cuatro hileras, habiendo 8 de dichas columnas de 19 cuartas de circunferencia en medio del edificio, y las otras 16 de menor diámetro, colocadas entre la pared: la nave del centro es un poco más larga, ancha y elevada que las otras dos; descansa sobre las 8 columnas aisladas, y otras cuatro de las entrometidas en la pared que forman las dos hileras de en medio: sobre éstas, y desde el mismo punto del altura, parten los arcos de las otras bóvedas a unirse en la pared respectiva sobre sus correspondiente columnas; todos son de medio punto, pero de diverso diámetro: la nave principal tiene una media naranja ovalada, y por bajo de uno de sus arcos torales[7] está el altar mayor, en el que se ven algunas pinturas sobre lienzo que representan el bautismo de Jesucristo, la predicación de éste en el desierto, el martirio de San Esteban, y a San Martín partiendo su capa con un pobre: en la parte inferior de la iglesia sobre arcos de madera vestidos de yeso y apoyados en las cuatro columnas intermedias, existe el coro con buena sillería de nogal, su órgano y dos grandes cuadros colgados en las paredes exteriores; uno de los que representa a Santo Tomás de Villanueva repartiendo limosna a los pobres entre los cuales llama la atención un ciego conducido por un perro; y en el otro cuadro, que es de mérito singular, se ve a Herodes con su mujer sentados a una mesa, en la que es presentada en un plato la cabeza del Bautista.

SAN BARTOLOMÉ: Al lado de la puerta de la Salida: es un pequeño edificio con su espadaña, al cual se entra por un mediano pórtico y no hay en su interior otra cosa notable que muchas figuras de cera colgadas en las paredes por la piedad de los fieles que creen haber recibido algún auxilio milagroso del muy celebrado Santo Cristo de Atienza, cuya imagen se venera en una buena capilla que lleva el mismo título, y está acompañada de otras dos que representan a San Juan y a la virgen; todas ellas de mala escultura, pero es tan grande la devoción que inspira el Santo Cristo, no solamente a los vecinos de Atienza, sino a los de muchos pueblos de la comarca, que esta iglesia logró reunir considerables ofrendas, en términos que en la Guerra de la Independencia se extrajeron cinco y medio arrobas[8] de plata labrada y muchas alhajas.

LA PARROQUIAL DE SAN GIL es lugar de asilo, y una de sus paredes con su espadaña da frente a la Calle Real que desde la plazuela baja a la Puerta de Antequera; un pequeño atrio hay a la entrada de este templo, que nada de particular ofrece; su techo es artesonado, de madera, sobra arcos de piedra; tiene coro en alto y un órgano regular.

SANTA MARIA: situada en la parte superior de la villa al suroeste del castillo. Tiene una alta torre semejante a la ya descrita de la Trinidad, y una sola nave de 33 pasos de largo y doce de ancho, toda de piedra sillar: hay en la misma dos portadas, pero la del norte se halla tapiada y sobre su arco unas inscripciones góticas bien conservadas; la portada del sur contiene una serie de 7 arcos, con varias figuras de bajorrelieve y de mal gusto: el interior se halla abovedado, con tres altares, coro, órgano y mala sacristía; en el altar mayor hay pinturas de esmerado gusto, que representan las Sibilas, los Profetas y otras figuras, sobresaliendo entre todas el nacimiento del Hijo de Dios y su adoración por los Santos Reyes, que son dos grandes cuadros trabajados sobre lienzo por Matías Jimeno: los otros dos altares valen poco y encima de cada uno existe un escudo con las armas de Castilla y León, hallándose también en la verja del coro otros dos escudos de hierro con las mismas armas; se cree que esta iglesia es la más antigua de Atienza y que de ella fue filial o aneja la actual parroquia de la Trinidad, si bien no hay documento alguno que lo compruebe; lo que consta es que en 1600 se decía estar la Trinidad unida a Santa María desde tiempo inmemorial como resulta de papeles existentes en el archivo de aquella. Antiguamente tenía esta iglesia grandes rentas y percibía las tercias reales[9] de frutos en muchos lugares del obispado, por haber perdido el título de concesión dejó de percibir dichas tercias en 1707; mas hecha la correspondiente información de haberlas disfrutado de tiempo inmemorial, se le entregaron las detenidas, según se mandó por Real Orden expedida en el Buen Retiro a 21 de mayo de 1708.

Ninguna de las parroquias mencionadas tiene barrios asignados; cuando una persona se casa o fija su domicilio en Atienza, es libre para inscribirse en la que más le acomode y de aquí es que unas parroquias cuentan en su seno muchos feligreses y otras pocos. Antiguamente cada iglesia tenía cierto número de beneficios, de los cuales unos disfrutaba el respectivo párroco, y otros eran poseídos por el eclesiástico de nombramiento real o del diocesano, según los meses en que ocurría la vacante: consistían sus rentas en ciertas prestaciones decimales, y en las que procedían de fincas rústicas o urbanas. El párroco de Santa María percibía cinco beneficios, y otros cuatro estaban repartidos entre igual número de sacerdotes. La parroquia de la Trinidad tenía 14 de los cuales 3 eran para el cura y los restantes para los beneficiados. La del Salvador únicamente 4, disfrutados por clérigos. La de San Juan 14, de los que 3 percibía el cura y los demás los beneficiados. La de San Bartolomé 15 y medio que poseían los beneficiados; y la de San Gil 6, de los cuales 3 tenía el cura y los demás los clérigos. Hoy día el personal de todas estas parroquias se reduce a tres curas párrocos, dos tenientes exclaustrados, un beneficiado, un capellán, y otro exclaustrado, sin contar el cabildo eclesiástico, que desde la más remota antigüedad ha existido en esta villa, compuesto en un principio, conforme a Bula Pontificia, de 20 sacerdotes con un Abad (presidente); sus individuos eran nombrados por el mismo Cabildo entre los sujetos que reunían las circunstancias marcadas  en los estatutos sobre limpieza de sangre, costumbres y actitud científica; debiendo ser además beneficiados, naturales de la villa, e hijos de vecinos, también formaban parte del Cabildo dos frailes de San Francisco, a quienes correspondía media silla con obligación de asistir una vez todos los meses a cumplir los oficios de su cometido. El Abad debía ser individuo del Cabildo, nombrado por votación secreta, previo juramento de cada votante de nombrar la persona que conceptúe más idónea y que nada adeude a la mesa. Tenía antes su administrador elegido entre los mismos cabildantes, y su contaduría en la Sala Capitular, que como dijimos, existe en la parroquia de La Trinidad, aunque ordinariamente celebra sus reuniones en la sacristía de San Juan, en cuya iglesia desempeña las funciones eclesiásticas de su ministerio. Las rentas del Cabildo procedían de fincas y censos en varios lugares, y subían a unas 2000 fanegas de trigo y cebada, y sobre 3000 reales vn., pero declarados nacionales sus bienes, fueron enajenados en 1843  y 1844. Actualmente dicho Cabildo se compone de tres individuos.

Además de las parroquias e iglesias de que se ha hecho mención, había antes en Atienza la de San Esteban y San Martín, cuyos edificios, desaparecidos hoy hasta los cimientos, existían al lado de las tenerías[10], debajo de la puerta de la Salida, y en la nevera por debajo del castillo; las cuales fueron agregadas a la parroquia de San Juan: a la de San Gil se incorporó la iglesia de Santiago, que estaba detrás del expresado castillo en el camino de Miedes; habiendo desaparecido a fines del siglo último, quedó en su lugar un considerable barranco; y a la parroquia de San Bartolomé se reunió la de San Nicolás el Alto, cuyo edificio se hallaba más debajo de aquella y junto a las tenerías. Ignórase en qué punto estuvieron situadas las iglesias de San Miguel y San Pedro; de la de San Nicolás de Covarrubias se ven los cimientos por encima de la de San Bartolomé, y fue arruinada a principios de este siglo, habiendo pasado sus rentas a los canónigos de Sigüenza;  y la de Nuestra Señora del Val quedó reducida a ermita a fines del siglo pasado la cual existe más debajo de la indicada Puerta de la Salida; era párroco de esta última iglesia el Arcipreste de Atienza, y su renta se hallan destinadas ahora para dotación de la escuela de primeras letras; el edificio ha debido ser más extenso, como se deja conocer en la capilla mayor que sobresale del tejado, donde se advierte el arranque de arcos que no existen. Hay además dos ermitas; la una titulada Nuestra Señora de la Estrella, en la falda del Mojoncillo; y la otra Santa Lucía, cuya imagen es de bastante mérito, se halla en medio del sitio denominado La Bragadera, del cual más adelante se hablará.

Antes de la exclaustración había en Atienza un convento de frailes de San Francisco, cuyo edificio, situado extramuros, junto a la puerta de Antequera, es un cuadro de 576 pasos, sin contar una hilera de celdas separada en la parte occidental del mismo; tiene dos pisos con un patio en su centro de 45 pies en cuadro, cercado de dos claustros, superior e inferior, sostenido cada uno por 20 arcos de piedra. La iglesia con una pequeña torre o espadaña ocupa la pared septentrional del convento; su bóveda es de piedra sillar, y de la misma clase que la de la Trinidad, sin más diferencia que su mayor elevación, y que los arcos están sostenidos por las paredes, no habiendo columnas, y sí únicamente los remates del ramaje: un gran crucero atraviesa la bóveda de la iglesia, y por bajo de la principal, junto al crucero, se hallaba el altar mayor, detrás de cuyo sitio hay cinco ventanas arqueadas que bajan hasta el suelo, y comunican una gran luz al templo: en la parte inferior de ésta, en piso alto, sobre madera, se halla el coro con los restos de una buena sillería de nogal y de un órgano: solamente se ven hoy día en la iglesia tres pequeños altares sin dorar, y en la sacristía hay una buena cajonería también de nogal: todo el resto del edificio se encuentra muy deteriorado, ofreciendo por todas partes inmediata ruina, sin embargo de su solidez. Aunque este convento fue construido en 1276, en lo sucesivo debió ser reedificado o haber tenido algunas mejoras, como lo indica la diversidad de obras que se advierten en el mismo. Doña Catalina Medrano, vecina de esta villa, y viuda de Don Fernando de Rojas, comendador de la Orden de Santiago, otorgó testamento en 1541, y en una de sus cláusulas dice: “Item, mando que se haga la otra capilla del crucero de San Francisco que está por hacer, conforme a la otra que está hecha.” Más adelante deja 20.000 mrs. (maravedies) para la construcción de dos retablos en dicha capilla. En otra disposición testamentaria manda la misma Doña Catalina que se la entierre en la Capilla de San Antonio, que está debajo del altar mayor “la cual capilla – añade- hicimos el señor Don Fernando, mi marido, donde al presente está sepultado”, y que “se hagan dos bultos de alabastro de nuestros cuerpos donde estaremos Don Fernando mi señor e yo”. Efectivamente en la expresada capilla fueron enterrados dichos señores, y en la misma se ven dos bultos de alabastro. Por las armas reales que había en el altar mayor usaba este convento el título de Casa-Real de San Francisco; tenía por patrona a la Purísima Concepción y los frailes eran claustrales, hasta que en 1493 los Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel impetraron y lograron del Papa Alejandro VI que el guardián fuese observante y viviesen sujetos a él los claustrales, y en caso de no querer obedecer que se les arrojase del convento, según acreditaba una bula pontificia expedida en 27 de marzo del mencionado año.

Por encima del arrabal denominado Puerta Caballos, se perciben algunas paredes y vestigios del convento de San Antonio Abas llamado también Casa-Real de San Antonio,  en cuya portada había unas armas reales, que en 1818 fueron colocadas en la torre de Santa María: se cree fue fundado en tiempos remotos, habiendo sido quemado por los franceses en 1811; a últimos del siglo pasado habitaba en este convento un comendador, dos legos[11] y otros tantos donados[12]; tenía un hospital con su sala de amputaciones, y se recibía en él a todos los que padecían ciertas enfermedades quirúrgicas determinadas por el Consejo de Castilla: las rentas del mismo según dijimos se incorporaron luego al Hospital de Santa Ana.

Sobre le cerro, en cuya falda se dijo que está la población, existen las ruinas de un antiguo y fuerte castillo, sirviéndole de base una gran roca caliza, cuya explanada es de 152 pasos de largo de norte a sur, y de 24 a 30 de ancho por algunas partes: la elevación de la roca es varia, teniendo por el punto más bajo unas 10 varas; sobre sus bordes subsisten los cimientos de las murallas que en otro tiempo tendría, y en las dos puntas de norte y sur hay dos torreones cuadrilongos, hallándose en el del norte la subida para el castillo, y en el del sur dos habitaciones abovedadas, una sobre otra; en la de encima existen tres ventanas, otros tantos huecos, sin duda para colocar tinajas, y un chimenea; se sube a esta habitación y a lo alto de la torre por una escalera de piedra practicada en una de sus paredes; encima del torreón, y en su ángulo meridional, hay una garita que sobresale de la esquina; y en el centro de la explanada del castillo, dos aljibes abiertos en peña viva, y destruidas las bóvedas de ladrillo que les servía de cobertizo. Tres órdenes de muralla se distinguen aún por debajo del castillo; la primera muralla del grueso de tres cuartas únicamente conserva restos suficientes que atestiguan su antigua existencia; circunda la mencionada roca, formando con ella un camino, que denominan la Ronda del Castillo, de 20 pasos de ancho  por algunos parajes y de 444 de largo; por esta calle se pasa a un llano casi triangular basado en roca, sobre cuyos bordes hay otra muralla desmoronada, con dos torreones circulares hacia el norte, entre los cuales se ve un pequeño arco que pudo servir de puerta falsa; esta explanada, se dice que sirvió de plaza de armas del castillo, el cual, aunque no tenía más defensas por este lado le hacían inaccesible el escarpe de la roca y la gran pendiente de la falda del cerro: la segunda muralla, de tres varas de espesor en su base, y 1354 pasos de longitud, tenía tres puertas principales, cada una con su puente levadizo y dos torreones a los lados, llamadas de la Villa, del Arco de Guerra, y la del Arco de San Juan y otras cuatro más pequeñas, de las cuales se perciben cortos vestigios: principia al este de la plaza de armas, cruza la falda del cerro, y formando una C, penetra en la población, separa las dos plazas que, según vimos, se comunican por el mencionado Arco de San Juan, continua dentro de ella, y sale por el Arco de Guerra, siguiendo al frente de las ruinas de San Antón, donde subsisten algunos restos de la Puerta de la Villa, hasta que se une otra vez con la expresada plaza de armas por el lado del oeste; de la tercera muralla se hizo mérito al tratar del interior de la población: fuera de ésta, cerca de la tercera muralla, y al este del castillo, existe la Judería, que es un gran otero que se eleva en la falda del cerro, cuyo otero estaba coronado por una muralla de 5 cuartas de espesor, con dos torreones en su parte occidental, cuyos restos se perciben actualmente: en 1496 los Reyes Católicos hicieron merced desde Almazán a la Villa de Atienza del sitio y murallas del Prado de la Judería, como dice un documento conservado en el Archivo Municipal.

Alrededor de la villa hay cuatro fuentes, que son: el Pilar de Puerta-Caballos, la Fuente de la Salida, el Cañuelo de Ortego y el de San Francisco, y sus aguas gruesas y algo salobres sirven para el consumo doméstico del vecindario y abrevadero de los ganados, aprovechándose para beber las exquisitas de una fuente distante de la villa más de un cuarto de hora, las cuales han sido conducidas hasta unos cuatrocientos pasos de la población, y aún podrían subirse al centro de ésta si hubiese recursos pecuniarios y un director inteligente. Entre las fuentes que hemos dicho existen cerca de la villa, únicamente es notable la de la Salida, la cual está junto a San Bartolomé, y se reduce a un paredón de cal y canto unido a un otero, con dos abundantes caños que derraman en un gran pilón que hay a lo largo de dicha pared; sus aguas son hidrosulfureas y de magnesia, indicadas en las afecciones de estómago a consecuencia de obstrucciones fecales. También hay un lavadero público de piedra sillar, de 22 pies de largo y 11 de ancho, cercado de pared de cal y canto, con sus albardillas de piedra, cuyo lavadero se construyó en 1784 a la parte abajo del hospital, y contiguo a dos hermosas fuentes, hechas la una en el expresado año, y la otra en tiempo de Felipe II, cuyos restos son admirables.

TÉRMINO. Confina norte con los de Bañuelos, Romanillos y Casillas; este con los de Cinco Villas, Riofrío y Madrigal; sur con los de Naharros, La Bodera y Rebollosa; y por oeste con los de Alpedroches, La Miñosa y Tordelloso: extendiéndose dos un cuarto leguas de norte a sur y uno un cuarto de este a oeste; dentro del mismo existe la aldea o arrabal de Bochones (donde hay un alcalde pedaneo), y seis despoblados, que son: Valdelacasa, entre los cerros del Recuenco hacia la parte de Naharros; Matamala por el lado de Alpedroches; Rejas y Rejuelos, ambos hacia Madrigal, y Vesperinas por bajo de los cerros de Alpedroches hacia la venta de Riofrío. Por encima del monte llamado El Palabrero, se ven los restos de lo que dicen fue calzada romana, que iba a unirse por el prado de la calzada en la expresada Venta de Riofrío con la carretera de Madrid a Pamplona; actualmente dicho prado y calzada están separados por grandes barrancos. Atraviesa dicha circunferencia el río llamado de la Hertas, que penetra por la falda occidental del cerro denominado Mojoncillo; sus aguas sirven para regar las tierras que hay desde la Fuente de la Hoz, siguiendo el barranco del Hocino, hasta la vega de esta villa; más abajo del Mojoncillo recibe el arroyo Cubillo que nace unos 800 pasos más arriba al noreste de la población, y fertiliza antes de su confluencia algún terreno y un prado con arbolado de olmos. También cruza el término un arroyo denominado Guadiana,  el cual tiene origen en la fuente del Verezo en el paraje titulado Atillo del Monte, que es un grande collado cubierto de marojo que está enlazado al cerro del Otero o Lutero, procediendo también de otro gran cerro llamado el Mojón, situado al sureste de la villa e igualmente cubierto de marojal: aumentan este arroyo las aguas del Prado del Tejar; y después que fertiliza algunos pedazos de terreno en la falda septentrional del Mojón, va hacia la Venta de Riofrío. El arroyo Hontanar se forma en las vertientes del Nacedero de la famosa fuente que surte de aguas a la villa; pasa entre el Cerro de las Peñas y el de la Horca, atraviesa por la Bragadera donde recibe las aguas de la fuente del Reguero que brota en la falda septentrional del Cerro de las Peñas, y las de la Fuente de Santa Lucía contigua a la ermita de este nombre en el extremo meridional de dicha Bragadera, y después de haber regado algunos campos de patatas, marcha a unirse con el Río de la Cantera. El cuarto y último arroyo, que cruza el término es el conocido con el nombre de los Arenales, el más escaso de todos, y cuyas aguas no se utilizan: nace en los prados que le dan nombre al noroeste del Cerro del Padrastro, pasa entre los de Giravente y Valderrobles, y por bajo de Tordelloso se incorpora al expresado Río de la Cantera.

CALIDAD Y CIRCUNSTANCIAS DEL TERRENO. Todo él se encuentra cercado y cruzado de colinas y montes, viéndose hacia el sur de la villa la peña llamada de la Bodera, de la cual parten las sierras del Alto Rey; en la falda septentrional de dicha peña y cerros a ella encadenados, hay un monte muy poblado de robles, propiedad de la villa, el cual principia por el lado de Cardeñosa y comprende 1.200 fanegas de tierra. Hacia Naharros y al terminar el monte hay una hermosa vega, también propia del ayuntamiento, de 1000 fanegas de tierra, destinada exclusivamente para pastos. Igualmente corresponden a la villa los quiñones de la Bragadera que son tierras de labor de primera clase, los quiñones del Regachal o sea un buen prado de 13 fanegas, y unas 200 de monte con buenas hierbas de pasto. Los baldíos comprendidos en los cerros y cordilleras ascienden a 14.000 fanegas, y hay en ellos árboles, arbustos y maleza, con muchos y exquisitos pastos; lo demás del término corresponde a particulares, y lo más fructífero del mismo son las dos vegas, en las cuales y otros terrenos también de propiedad privada, se cuentan 400 fanegas de primera clase con huertas y árboles frutales, 2000 de segunda y 5200 de tercera, haciéndose las labores con 29 yuntas de mulas y 87 de bueyes o vacas.

CAMINOS Y CORREOS. Además de los caminos locales, hay una carretera, la cual viene desde el término de Romanillos, y entrando en el de Atienza pasa por el Arrabal de Puerta-Caballos, y va a unirse en el término de Cardeñosa con la carretera general de Madrid a Pamplona. Se recibe el correo los miércoles, viernes y domingos a las 3 de la tarde, y sale los martes, jueves y sábados a las 8 de la noche.

PRODUCCIONES. Se cosecha anualmente 2000 fanegas de trigo puro, 10000 de trigo común, 800 de centeno, 2500 de cebada, 400 de avena, 500 de yeros, 100 de guijas, 20 de guisantes, 200 de lentejas, 30000 arrobas de patatas, 200 de nabos, 1500 cargas de hierba, bastantes hortalizas, frutas, cáñamo y miel. Pastan actualmente las hierbas del término, además de las de labor, 33 mulas cerriles, 75 caballos, 229 cabezas de ganado vacuno, sin contar las de labranza, 261 pollinos, 250 cerdos, 8000 cabezas de ganado lanar, y 300 de cabrío. En la Bragadera únicamente se alimentan el ganado mayor y el de los obligados al abasto de carnes, pero el de éstos sólo por determinado sitio, pudiendo aprovechar los pastos de toda ella desde el primero de noviembre hasta el dos de febrero, en cuyo día queda vedada al ganado mayor hasta el dos de mayo; en el monte entre todo ganado, excepto el cabrío, del cual sólo pueden pastar en el monte alto las cabras, pero no los machos. También se encuentra en el término caza mayor y menor de diferentes especies.

ARTES, INDUSTRIA Y COMERCIO. Además de la agricultura y ganadería, que es la principal ocupación de los vecinos de Atienza, hay en esta villa distintos molinos harineros y algunos telares de lienzos ordinarios, dos fábricas de curtidos y de bayetas, dedicándose también los habitantes a elaborar quesos con leche de cabras, y a los oficios y artes mecánicas de primera necesidad, no faltando en la población las profesiones científicas análogas a su rango y categoría. Consisten las especulaciones comerciales de la exportación de frutos y ganados sobrantes, e introducción de los géneros necesarios, en particular coloniales y ultramarinos, celebrándose 2 ferias; la una en la tercera semana de Cuaresma, y la otra el 15 de septiembre, las cuales carecen de interés, pues vienen a ser una especie de mercado más concurrido que el ordinario que se realiza los martes de cada semana.

POBLACIÓN, RIQUEZA Y CONTRIBUCIONES. 504 vecinos, 1983 almas; riqueza productos 27.957.640 reales.: imponible 875.340 ; contribución ordinaria 76.274 reales: el presupuesto municipal asciende comúnmente a 53.709 reales, y se cubre con los siguientes productos de propios y arbitrios; 390 fanegas de grano que reditúan los quiñones de la Bragadera; 1000 reales el prado de los quiñones del Regachal; 829 el monte; 3300 la Bragadera; 265 de una finca entre Aragón y Pálmaces denominada el Castillo de Inesque o Castillejos: 2150 de alquileres de casas; 1408 reales con 16 maravedíes de censos impuestos sobre fincas al 2% contra varios pueblos; 500 reales de pesos y medidas, que fueron enajenados a favor de la villa por cierta suma en 1618 juntamente con los oficios de fiel ejecutor, corredor y mojonero; 1800 reales de portazgos; 150 de basuras y estiércoles de las fincas propias de la villa, y 1400 de las rentas del Val y memorias aplicadas a instrucción pública. El déficit se cubre con arbitrios sobre los artículos de consumo general. Antiguamente correspondían a los propios otras muchas rentas, pues conforme a privilegio de Don Alfonso VII estaban comprendidos en el término de Atienza Las Casas de San Galindo, la villa de Hontanares, Almadrones, Paredes, Miedes, los lugares de Algora, Gaganejos, el sesmo de Bornova de tierra de Jadraque, y el olivar de Valdelaguna con otras muchas villas y lugares, sobre los cuales tenía los derechos siguientes: la tercera parte del producto del carbón que se hacía en sus montes; la décima del producto de los arrompidos; el derecho de la asadura que consistía en un cordero escogido de cada ganado trashumante que pasaba por la Venta del Picazo; el derecho de quintar los ganados que se introdujeran sin licencia, y el de pasaje y portazgo con arreglo a cierta tarifa: este último producía regularmente de 60 a 70.000 reales anuales, y se ha cobrado hasta el año de 1797. Actualmente sólo se cobra portazgo en el Arrabal de Puerta-Caballos, y en la Venta de Riofrío. Tres son las fiestas principales de Atienza, a saber: la de la Virgen de los Dolores, patrona de la villa, la de San Roque y la del Santo Cristo de Atienza el 15 de septiembre, habiendo en los dos últimos días corridas de novillos en la plaza pública.

HISTORIA. Conocida es la mucha antigüedad de esta población, aunque ignorado su origen: y si su nombre Atienza es degeneración de la celtibérica Tulia o Tythia como es verosímil según se dirá en su artículo, grande es también su celebridad en la historia de la España romana. Fue en este supuesto una de las que encumbraron su nombre en el partido de Sertorio que era el de la gloria y de la independencia española. Se mantuvo tan firme en él, que no se rindió a los ejércitos de Pompeyo, hasta después de un obstinado sitio, asesinado ya Sertorio por los suyos, y vencido y aniquilado Perperna (Florus libro 3, capítulo 22). Era la capital de aquellos famosos celtíberos de quienes tantas proezas y memorias gloriosas nos ha conservado Apiano, en sus Ibéricas, nombrándolos Thytios o Tuthios, siempre unidos con los Arévacos y con los Bellos, que son los Pelendones, para sostener el honor de las armas celtíberas contra los innumerables ejércitos de la ambiciosa Roma. Una grande laguna se presenta en la historia de esta antigua ciudad desde que sucumbió definitivamente a la dominación romana; persuadiendo a Loperraez (Historia de Osma) y al Señor Cornide, haber sido destruido; mas no constando esto por sólo la falta de memorias, creemos mejor que subsistiera, volviendo a aparecer en la historia de la España agarena; habiendo hecho los árabes de su nombre Tulia o Thytia, por adición del artículo, propio de su lengua, A o Al, y convertida la t en z Athyzia, Atyecia y Atincia, como se lee en Conde (Parte 2, capítulo 99). Fue ganada al poder de Islam por Alfonso III, hijo primogénito de Ordoño I, el año 877, y a 8 de febrero de 989, arrasó Almanzor sus murallas, después de un estrecho sitio; siendo domada y desmantelada Atienza diferentes veces en esta guerra, por moros y cristianos. Mendez Silva, en su Población General de España, atribuye su adquisición difinitiva y su repoblación, en el año 1083, al rey don Alfonso VI. En los disturbios ocurridos en la minoridad del rey don Alfonso VIII, comunes a todas las minorías, fue conducido a Atienza, como plaza fuerte, el rey niño, por don Pedro Núñez, desde donde se trasladó a Ávila; teniendo que desistir el leones, su tío, de la pretensión a su educación y al gobierno de Castilla. Prestó el concejo de Atienza interesantes servicios en las guerras contra moros, y en los trastornos civiles. En el año 1301 ó 1302, fue dada esta población al infante don Enrique, gobernador en la minoría del rey; mediando la reina madre, para apaciguar los recelos que podían dar motivo a sediciones en Castilla. Fue una de las que tomaron parte a favor del rey don Enrique, contra el rey don Pedro en 1367, y una de las prometidas por éste a su hermano, cuando aquel lo estrechó en Montiel (1368); contándose igualmente entre las concedidas por don Enrique a Beltrán Claquín (1370), quien la vendió a favor del mismo rey, con todas las demás que le hubo dado en Castilla, por precio de 260.000 doblas (año 1365). Asimismo se contó entre las señaladas por el rey de Castilla a doña Felipa, hija del duque de Alencaster, que se titulaba rey de Castilla y de León cuando casó con el portugués, para que se apartase de la ostentación de derechos a la corona de estos reinos (1387). Se apoderó de Atienza el rey de Navarra, entre otras poblaciones que tomó al rey don Juan II de Castilla; siendo uno de los dos únicos puntos que en 1446 conservaba en los estados de éste el navarro. Tenía a Atienza bien fortificada, y su guarnición atormentaba los pueblos comarcanos con sus continuas correrías, hasta que la sitió don Juan y se rindió a los 3 meses de asedio, bajo el concierto de que se nombrasen jueces que decidieran a quien debía entregarse, quedando entretanto guardada en tercería por la reina de Aragón doña María, cuñada del rey de Navarra y hermana del de Castilla (1447). Por cuenta de lo que se gastó el navarro en la defensa de Atienza, se le concedieron, decidiéndose este negocio (año 1454) 15000 florines y a Atienza, y a sus arrabales, vecinos y moradores dio el rey don Enrique IV la excepción de toda moneda forera y de otra cualquiera, de pedidos, empréstitos, servicios, etc; de tributos ordinarios y extraordinarios, reales, personales y mixtos; siendo libres francos y exentos de contribuir con cosa alguna así con las otras villas, ciudades y lugares del reino, como separadamente por si mismos; libres de cualquiera exhibición, contribución, repartimiento real, personal y mixto; exceptuando sólo las alcábalas, según resulta del privilegio dado en Palencia a 25 de enero de 1457, que se halla en el archivo de la villa. En el mismo archivo se halla también otro privilegio que le fue concedido por don Juan I a 5  de septiembre de 1380, en consideración a los muy nobles, leales y grandes servicios, que habían prestado a su padre don Enrique, los vecinos de este pueblo; haciéndolos libres de portazgo, pedaje y pasaje, en todos sus estados. Don Enrique IV hizo merced de esta población, entre otras, a don Beltrán de la Cueva, duque de Alburquerque, en 1463; recompensando la dignidad y maestrazgo, que se le quitaba. En 1508 estuvo detenido en la fortaleza de Atienza, el obispo de Badajoz don Alonso Manrique, el cual huyendo a Flandes, fue prendido de orden del rey, por Francisco Luján, corregidor de las cuatro villas de la costa. Desde esta prisión fue enviado al arzobispado de Toledo, conforme a las órdenes del Papa, para que lo juzgase. En el castillo de Atienza se pusieron presos el mariscal don Pedro de Navarra y los caballeros don Antonio de Peralta, primogénito y heredero del conde de Sancti-Esteban, don Pedro Enrique de la Carra, y otros personajes de la parcialidad agramontesa, los que habían sido hechos prisioneros en el combate que les dio el coronel Villalba a 21 de marzo de 1516, en el sitio llamado de la Cruz. En 1519, el mariscal don Pedro fue trasladado desde esta fortaleza, a Barcelona, para que jurase por el rey de Navarra al de Castilla; prometiéndole, de hacerlo así, la restitución de sus estados, oficios y honores; pero el mariscal se negó y el rey don Carlos lo mandó llevar preso a la fortaleza de Simancas. Habiéndose retirado Felipe V, en 1706, a esta población, reunió en ella todas las tropas que le venían de muchas partes, y resolvió el ataque, antes que llegase el conde de Peterborough.

Hace Atienza por armas las reales de España, castillos y leones. Es patria de Francisco de Segura, que escribió el Romancero Historiador y el Romancero de los Reyes de Portugal.

 

ATIENZA: Partido judicial de entrada en la provincia de Guadalajara, jurisdicción territorial de Madrid, capitanía general de Castilla La Nueva, diócesis de Sigüenza: se compone de 56 lugares y 10 villas con 60 ayuntamientos cuyos nombres y vecindad (omito otros datos) son:

Ayuntamientos

HABITANTES

Albendiego

204

Alcolea de las Peñas

180

Alcorlo

161

Aldeanueva

83

Alpedroches

105

Angón

227

Atienza

1983

Bañuelos

393

Bochones

165

Bustares

134

Cabezadas

33

Campisábalos

270

Cantalojas

304

Cañamares

115

Cardeñosa

54

Casillas

66

Cercadillo

193

Cinco Villas

116

Condemios de Abajo

122

Condemios de Arriba

190

Congostrina

220

El Ordial

80

Galve

1079

Gascueña

224

Hiendelaencina

133

Hijes

252

La Barbolla

43

La Bodera

203

La Huerce

112

La Miñosa

80

La Nava de Jadraque

56

Las Navas

115

La Riba de Santiuste

130

La Toba

540

Madrigal

215

Medranda

200

Miedes

520

Naharros

100

Palancares

145

Pálmaces

245

Paredes

270

Pradeña

180

Querencia

44

Rebollosa de Jadraque

86

Riendas

64

Riofrío

90

Robredarcas

50

Robledo

172

Romanillos de Atienza

210

San Andrés del Congosto

136

Santamera

80

Semillas

76

Sienes

218

Somolinos

149

Tordelrábano

160

Tordelloso

61

Ujados

100

Umbralejo

168

Valdelcubo

238

Valdepinillo

84

Valverde

300

Veguillas

157

Villacadima

162

Villares

130

Zarzuela de Jadraque

190

TOTAL

13392

 


[1] Legua.- 20.000 pies ó 6666 varas y dos tercias, equivalente a 5.572,7 metros.

[2] Pósito.- Instituto de carácter municipal y de origen muy antiguo destinado a mantener acopio de granos principalmente de trigo, y prestarlos en condiciones módicas a los labradores y vecinos durante los meses de menos abundancia. Casa en que se guarda el grano de dicho instituno.

[3] Vara.- 835,9 milímetros. (Vara = 3 pies  = 4 palmos)

[4] Vergonzantes.- Aplícase regularmente al que pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose. Pobres.

[5] Expósitos.- Dícese del que recién nacido fue abandonado o expuesto, o confiado a un establecimiento benéfico.

[6] Fanega.- Medida de capacidad para áridos que, según el marco de Castilla, tiene 12 celemines y equivale a 55, 5 litros // Porción de granos, legumbre, semillas y cosas semejantes que cabe en esta medida. De puño o de sembradura. Espacio de tierra en que se puede sembrar una fanega de trigo. Medida agraria que según el marco de Castilla, contiene 576 estadales cuadraos y equivale a 64 áreas y 596 miliáreas.

[7] Torales.- Principales

[8] Arroba.- Peso de 25 libras, equivalente a 11,502 kilogramos.

[9] Tercias Reales.- Los dos novenos que, de todos los diezmos eclesiásticos, se deducían para el rey.

[10] Tenería.- Curtiduría. Sitio o taller donde se curten o trabajan las pieles.

[11] Lego.- En los conventos de religiosos, el que siendo profeso no tiene opción a las sagradas órdenes.

[12] Donado.- Persona que, previas fórmulas rituales, ha entrado por sirviente en orden o congregación religiosa, y asiste en ella con cierta especie de hábito religioso, pero sin hacer profesión.

 

 
FIESTAS OFICIOS FERIAS MERCADOS
REFRANERO SANTORAL PALABRAS
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