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Nuestra Sra. del Val. Atienza.

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Época Árabe

Árabe con tocado tradicional.De la época visigoda y de los primeros tiempos musulmanes apenas se tienen datos. A excepción de que la zona pertenecía a la zona de influencia toledana. En conjunto toda esta zona en la que se encuentra Atienza, conocida como La Trasierra (franja de territorio entre el Tajo y el Sistema Central), tenía Toledo como su capital natural. En esta zona y siguiendo la ruta Tajo-Henares hubo asentamientos visigodos en Sopetrán, cerca de Hita y de La Torre del Burgo

PREHISTORIA
ÉPOCA ROMANA
ÉPOCA ÁRABE
RECONQUISTA
DECLIVE
SIGLOS XVI-XVIII
SIGLO XIX
SIGLO XX
ACTUALMENTE

TRADICIONES

PUEBLOS

La Trasierra es durante estos siglos (VIII al XI, principalmente) una zona de conflictos, incursiones y contra-incursiones. Las principales causas de esto fueron:

1.- El permanente estado de pugna entre las capitales islámicas de Toledo y Córdoba. O, mejor, el casi permanente estado de rebelión de Toledo ante Córdoba.

2.- Ser zona de enfrentamientos entre la España islámica del Sur y la del Este.

3.- Ser zona conflictiva con los reinos cristianos del Norte. Las Aceifas eran las periódicas expediciones musulmanas de castigo a los reinos cristianos que, estos, a su vez, contestaban con incursiones en las tierras musulmanas.

 

Los árabes  convirtieron Atienza en una de sus fortalezas (Reino árabe de Toledo). Según el historiador árabe Al-Razi, Atienza era la defensa musulmana más fuerte al norte de Guadalajara. La ciudad era uno de los principales baluartes contra las incursiones de los reyes cristianos, especialmente en el reinado de Ordoño I.

Por otro lado Medinaceli y Atienza fueron bases para las concentraciones de fuerzas que precedían a las aceifas o expediciones musulmanas de castigo.

Alrededor del año 870 el rey Alfonso II toma la villa. Sin embargo los árabes la reconquistan rápidamente y, por su importancia estratégica, la convierten en una plaza fuerte de la zona fronteriza del Duero con los reinos cristianos. Abderramán III utilizó varias veces la villa en sus incursiones hacia el norte:

 

Fortaleza de Gormaz, segunda más grande de Europa.

 

Una de ellas en la conocida como Campaña de Muez en la que la penetración musulmana llegó al Duero y se desmanteló San Esteban de Gormaz y Clunia entre otras villas. Esta campaña acabó con la derrota cristiana de Valdejunquera y la muerte de más de 500 nobles cristianos en la fortaleza de Muez.

Otra campaña de Abderramán III fue la conocida como Campaña de la Omnipotencia. En ésta los musulmanes movilizaron un ejército de más de cien mil hombres y llegaron al valle del Duero y a Simancas, donde se enfentaron a Ramiro II de León, a los castellanos de Fernán González y a los navarros de la Reina Toda. Si bien finalmente fueron rechazados.

También en el año 967 las tropas de Alhaquén II la utilizaron para sus incursiones, atravesando los altos de Campisábalos, hacia las cuencas del Duero y del Pisuerga. Fue conquistada por los castellanos y arrasada después por Almanzor en el año 989. Una vez reconstruida y en poder de los musulmanes, fue visitada nuevamente por este caudillo árabe en el 1002 en su última incursión hacia la zona del alto Duero. Vencido Almanzor en Catalañazor, se repliega hacia Medinaceli donde muere en ese mismo año.

Atienza, una peña muy fuerte.

 

El Cantar del Mío Cid hace referencia tanto a su función defensiva como a sus ocupantes: "Atienza, una peña, muy fuerte" y "Atienza las torres, que moros las han."

En cuanto a la población de La Trasierra nos encontramos con villas de preponderancia mozárabe, otras de preponderancia mudéjar, pero en cualquier caso aparece por todas partes una mezcla desigual. La población mozárabe es la primitiva población de la zona, sobre la que fueron injertándose romanos, visigodos y árabes sin destruir su naturaleza. La población mudéjar es la población cuya tradición religiosa y cultural no es la cristiano-romana, sino la islámica. Por último está la minoría judía. Las tres poblaciones perviven juntas pacíficamente, a excepción de conflictos concretos. Los vasallajes y tributos de las poblaciones varían dependiendo de quién domine la zona y los conflictos guerreros son, en general, asunto de los profesionales de las armas. No es hasta siglos después, en época de Los Reyes Católicos, cuando las poblaciones judías y musulmanas son expulsadas, rompiéndose más un equilibrio de fuerzas entre las tres comunidades que una verdadera convivencia entre las mismas.