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Atienza es una de esas escapadas que mejora cuando se viven de dos en dos. Sin colas, sin tráfico, con luz dorada al atardecer sobre la peña y noches silenciosas en el casco amurallado. Este es un plan en pareja para 24 o 48 horas en la villa medieval.
Llegada a media tarde
Sal de Madrid después de comer. La A-2 y la CM-1101 te dejan en Atienza en 1 h 45. Llega con luz suficiente para subir al castillo antes del atardecer. La peña se vuelve naranja en la hora dorada y desde arriba se ve el sol caer sobre el Paisaje Dulce y Salado.
Cena en hotel-restaurante con encanto
Reserva en uno de los hoteles con encanto de la villa: el Palacio de Atienza (cocina de producto en marco palaciego), el Convento Santa Ana (en un antiguo convento restaurado) o el Restaurante El Mirador (asados serranos con vistas). Recomendamos cordero asado al horno de leña y gallina en pepitoria.
Paseo nocturno por el casco
Después de cenar, paseo. Atienza de noche es silencio puro: las farolas amarillas iluminan la Plaza del Trigo, los soportales y el Arco de Arrebatacapas. Si hay luna, el castillo se silueta sobre el cielo. Imposible más romántico.
Dónde dormir
Hotel Palacio de Atienza para algo especial. Hotel Convento Santa Ana si te gusta lo monumental. La Casa de San Gil o Ca' la Rosi para una casona rural más íntima. Pide habitación con vistas: los amaneceres sobre la peña son uno de los recuerdos del viaje.
Día 2: ermitas y Sigüenza
Si os quedáis a dormir, un segundo día perfecto: ermita del Val por la mañana (románica de 1138, a 500 m del casco), almuerzo de menú degustación en la villa, tarde escapada a Sigüenza por la CM-110 (atravesando el paisaje candidato a la UNESCO).



