· 7 min de lectura
La Caballada no es una recreación. Es una tradición viva, nunca interrumpida desde 1162, que cada Domingo de Pentecostés llena Atienza de jinetes con chaqueta y sombrero negros. Tiene la rara virtud de explicarse a sí misma: detrás de cada gesto hay una hazaña concreta y una hermandad —la Cofradía de la Santísima Trinidad— que la sostiene desde hace más de ocho siglos.
1162: la huida del rey niño Alfonso VIII
El origen de la fiesta está documentado en plena Edad Media. Tras la muerte de Sancho III en 1158, su hijo Alfonso VIII queda con tres años bajo la tutela de la nobleza castellana. Los Castro y los Lara se disputan al rey niño; el rey Fernando II de León presiona desde el oeste. En 1162, Alfonso es llevado a Atienza —entonces «peña muy fuerte»— para protegerlo tras sus murallas.
Durante el cerco, la hermandad de arrieros de la villa idea una estratagema. Fingen salir en romería hacia la ermita de la Virgen de la Estrella, llevándose la atención y los caballos de las tropas leonesas. Entre tanto, los jinetes más veloces sacan al niño rey por otro camino con destino a Ávila. La salida es un éxito y la villa, agradecida, instituye la Cofradía de la Santísima Trinidad para perpetuar el recuerdo.
La Cofradía de la Santísima Trinidad
La Cofradía es la columna vertebral de La Caballada. Conserva documentación —libros de acuerdos y cuentas— desde 1679, aunque su existencia se remonta al siglo XII. Su calendario no se reduce al Domingo de Pentecostés: el Sábado de las Siete Tortillas (la víspera) reúne a los cofrades para una comida tradicional; el Domingo de la Trinidad cierra la celebración con la procesión final; y a lo largo del año hay actos litúrgicos en la iglesia de la Santísima Trinidad, que es además sede de su museo.
El cargo del Prioste —que custodia la bandera de la cofradía durante el año en su propia casa— se renueva por sorteo y es el más visible de la jornada. Los Seises, con sus chaquetillas tradicionales, acompañan al Prioste en cada acto.
El programa: hora a hora del Domingo de Pentecostés
La jornada empieza temprano. Los cofrades se concentran en la casa del Prioste para recoger la bandera. Hacia las 10:15 recorren la Plaza del Trigo, la Plaza de España y la Calle Real en dirección al convento de San Francisco y, desde allí, salen camino de la ermita de la Estrella, a unos 3 km de la villa. En la ermita se celebra una misa de campaña y una comida de hermandad. Por la tarde, los jinetes regresan al casco urbano por el mismo camino, en una entrada que es uno de los momentos más fotogénicos del año en Atienza.
Para visitantes: cómo vivir La Caballada
Si vas a Atienza por La Caballada, reserva alojamiento con mucha antelación: es el fin de semana de mayor afluencia del año. La sección de La Caballada en el Museo de la Santísima Trinidad ayuda a entender la fiesta antes o después de vivirla. Y conviene acercarse al Sábado de las Siete Tortillas: la víspera arranca con música y comida en la Plaza del Trigo, en un ambiente más íntimo que el del domingo.


