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El románico atencino es una escuela. Apartada de las grandes catedrales, en una villa de frontera de la Sierra Norte de Guadalajara, dejó portadas con arquivoltas insólitas, ábsides de sillería y un trazado de iglesias que aún hoy se reconoce a la primera. Esta es la guía para ver el románico de Atienza con sentido.
Una escuela rural con personalidad propia
El románico atencino se desarrolla entre los siglos XII y XIII en una villa que ya era frontera estratégica entre Castilla y Aragón. Los maestros locales adoptan el lenguaje románico —arco de medio punto, pilares de sección compuesta, cornisas con canecillos— pero lo adaptan al granito y al gneis de la zona y a un repertorio iconográfico propio. El resultado es un grupo de templos pequeños, sólidos y reconocibles.
San Bartolomé: el ejemplar más completo
La iglesia de San Bartolomé conserva pórtico de columnas pareadas, ábside semicircular y una espadaña románica. Hoy es museo, y dentro alberga una de las sorpresas mayores de Atienza: la colección paleontológica con más de 3.500 fósiles. Para ver románico atencino en su forma más rotunda, esta es la primera parada.
Santa María del Rey: románico al pie del castillo
Santa María del Rey está al pie de la peña del castillo, con su cementerio integrado en el paisaje. Es la imagen postal del románico atencino: piedra, silencio y el castillo dominando arriba. Su valor está tanto en lo construido como en cómo dialoga con el cerro.
La portada de Nuestra Señora del Val (1138)
A 500 metros del casco amurallado, la ermita de Nuestra Señora del Val luce una arquivolta románica de diez figuras —un repertorio iconográfico insólito en el románico rural castellano—. Está fechada en 1138, lo que la sitúa entre las piezas más tempranas del románico atencino. Es de visita obligada para quien venga al románico.
San Gil, San Salvador y el ábside gótico de San Francisco
Completan el recorrido la antigua iglesia de San Gil —hoy museo de arte sacro con la pila bautismal románica original—, la iglesia de San Salvador en el arrabal de Puerta Caballos, y el ábside gótico del antiguo convento de San Francisco, que aunque pertenece a un estilo posterior remata el conjunto medieval de Atienza.



